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El Papa condenó el atentado terrorista en Afganistán

Ciudad del Vaticano, 1 de febrero de 2018 (AICA).

El papa Francisco condenó el atentado terrorista que el 27 de enero dejó cerca de cien muertos y más de 190 heridos en Kabul (Afganistán), y que ha sido reivindicado por milicianos islamistas talibanes. ¨¿Hasta cuándo hay que soportar esta violencia?¨, se preguntó el Papa. 

El Santo Padre explicó que “llegó de Afganistán la dolorosa noticia del terrible atentado terrorista efectuado en la capital, Kabul, con casi cien muertos y numerosos heridos. Pocos días antes, otro grave atentado, también en Kabul, sembró de terror y muerte un gran hotel”. 

“¿Hasta cuándo el pueblo afgano deberá soportar esta violencia inhumana?”, se preguntó el Papa. “Recemos por todas las víctimas y por sus familias; y recemos por todos los que, en aquel país, continúan trabajando para construir la paz”. 

El atentado terrorista de los talibanes ocasionó 95 muertos y 191 heridos. Los terroristas hicieron explotar una ambulancia cargada de explosivos en un control policial del centro de Kabul, en una zona donde se encuentran diversas embajadas. 

Esta masacre se produjo tan solo unos días después del asalto al Hotel Intercontinental el 21 de enero, también reivindicado por los talibanes, que produjo la muerte de 40 personas. 

Los talibanes son un grupo opositor de ideología islamista que gobernó Afganistán de 1996 a 2001, cuando fueron expulsados de Kabul por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos junto a la rebelde Alianza del Norte. 

Sin embargo, desde entonces los talibanes han emprendido una campaña terrorista contra el gobierno afgano e intereses internacionales, e incluso se ha introducido en diversas regiones de Pakistán. 

“No hay un rayo de luz en Afganistán" 

El P. Giovanni Scalese, sacerdote barnabita titular de la Misión “sui iuris” en Afganistán, declaró a la agencia Fides que “los últimos atentados fueron terribles. Creo que Afganistán está en el centro de los juegos de poder entre las grandes potencias regionales y mundiales. Debo decir con gran dolor que hoy no se ve un rayo de luz”. 

El padre Giovanni Scalese, sacerdote barnabita que vive en Kabul y es titular de la Misión “sui iuris” en Afganistán, declaró a la agencia Fides que “Los últimos atentados fueron terribles. Al estar encerrado en la Embajada, no tengo noticias de primera mano, sé lo que se dice a través de los medios de comunicación. Creo que Afganistán está en el centro de los juegos de poder entre las grandes potencias regionales y mundiales. Debo decir con gran dolor que hoy no se ve un rayo de luz”. 

El 24 de enero tres miembros de la asociación humanitaria “Save the Children” murieron a causa de un ataque kamikaze en la oficina de Jalalabad en el este del país y 24 resultaron heridos. La ONG, presente en Afganistán desde 1976, suspendió su actividad en el país. El ataque tuvo lugar unos días después del atentado en el que cuatro hombres armados, uno de ellos kamikaze, atacaron el hotel Intercontinental en Kabul, causando 43 víctimas. 

La misión de los barnabitas en Afganistán tiene su base en la embajada de Italia en Kabul, donde la presencia católica fue admitida a inicios del Novecientos como una simple asistencia espiritual diplomática, pero en 2002 fue elevada a Misión “sui iuris” por Juan Pablo II. El padre Scalese dijo a Fides: “Han transcurrido tres años desde el 11 de enero de 2015, cuando durante la celebración del Bautismo del Señor, tomé posesión canónica de la Misión. Fueron tres años intensos, pero no me siento cansado en absoluto: veo que los días, las semanas, los meses, los años pasan rápidamente, pese a la aparente inactividad de la actual situación existente”. 

El sacerdote barnabita declaró que no puede salir del complejo diplomático: “La situación general de Afganistán no parece mejorar; por el contrario, se deteriora progresivamente. Cuando, después de la caída del régimen talibán, la Misión sui iuris fue ascendida, la situación del resto del país era muy inestable, pero en Kabul parecía tranquila. Se podía salir libremente y hacer una vida casi normal. Sin embargo, cuando llegué en 2015, la impresión que tuve fue la de una ciudad en estado de sitio. 

Después del ataque del 31 de mayo de 2017 a la embajada de Alemania, con 150 víctimas, la 'Zona Verde', donde se hallan los edificios gubernamentales y misiones diplomáticas, se convirtió en una verdadera fortaleza, de donde no es recomendable salir y es muy difícil entrar”. En esta difícil situación, “seguimos encomendando a Dios el pueblo afgano y el futuro del país, confiando en que el Señor pueda dar un tiempo de paz, de reconciliación, de bienestar y desarrollo”. 

“La Misión Católica afgana, dentro de los límites impuestos por la situación, mantiene la llama de la esperanza y la fe en un contexto, al menos en apariencia, impermeable al Evangelio. Con su escasa actividad, da un testimonio, limitado pero significativo, del amor desinteresado por los necesitados. Pero sobre todo, a través de la Eucaristía, mantiene realmente la presencia de Cristo también en esta remota región de Asia Central”, declaró el P. Scalese. 

Además del sacerdote barnabita, como presencia católica en la capital, en Kabul también están presentes las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta y la asociación intercongregacional “Pro niños de Kabul”. Hasta 2016 estaban activas también las Pequeñas Hermanas de Charles de Foucauld, que llegaron a Afganistán en la década de 1950. “Además, las fuerzas militares tienen su organización interna, también desde un punto de vista espiritual. Por ejemplo, en la base de la OTAN de Kabul hay un capellán católico, e incluso las tropas italianas estacionadas en Herat tienen su capellán”, concluyó el padre Giovanni Scalese.