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El Vaticano evocó a Martín Luther King a 50 años de su asesinato

Ciudad del Vaticano, 5 de abril de 2018 (María Cecilia Mutual para Vatican News).

En el portal Vatican News lo describió como el profeta de la no violencia y defensor de los derechos de la población afroamericana. Pastor bautista, fue baleado en Memphis mientras apoyaba una huelga. Los bautistas argentinos también lo recordaron.



“Nuestra generación no se arrepentirá de las obras y de las palabras de las malas personas sino del silencio de la buenas personas”: era una de las frases célebres del pacifista norteamericano Martin Luther King, figura profética que exhortó con fuerza al compromiso hacia la igualdad entre los pueblos y luchó sin desvanecer contra el racismo, la guerra y el desarme.

Portavoz del movimiento nacido en los años 50 en defensa de la libertad afroamericana, el reverendo Martin Luther King asumió como propias las armas de la no violencia, de la no colaboración y del boicot contra las injusticias sociales.

En 1964 su lucha por la paz llega hasta el Vaticano: el Papa Pablo VI lo recibe en audiencia y, poco después, Luther King es galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Un tema también importante para el Papa Pablo VI que, en 1968 instituye, el 1° de enero, el Día Mundial de la Paz , que la Iglesia celebra aun hoy, ese mismo día.

Por su parte, la Asociasción Bautista Argentina destacó en un comunicado que “es considerado como el más influyente líder cristiano del mundo contemporáneo”.

“Líder de los derechos civiles y teólogo, se consideraba a si mismo primeramente y más allá de todo como un pastor cristiano bautista tratando de salvar el alma de su nación”, señaló.

Y completó: “Pero su legado e influencia fueron mucho más lejos de los Estados Unidos y de su iglesia cristiana”.

Incluyó un extracto del discurso del pastor bautista Martin Luther King Jr hablando de su propia muerte que es el siguiente:.

“Esta mañana puedes estar a su mano derecha y su mano izquierda si sirves. Es la única manera de entrar.

Supongo que cada tanto todos pensamos de manera realista en ese día en que seremos víctimas de aquello que es el común denominador final de la vida: eso que llamamos “muerte”.

Todos pensamos en ello. Y cada tanto pienso en mi propia muerte y pienso en mi propio funeral. Y no lo pienso en un sentido morboso.

Y cada tanto me pregunto: “¿Qué es lo que me gustaría que se diga?” Y dejo esta palabra con ustedes en esta mañana.


Si alguno de ustedes está presente cuando me llegue ese día, no quiero un velorio largo.

Y si le piden a alguien que de el discurso fúnebre, pídanle que no hable demasiado.

Y cada tanto pienso qué es lo que me gustaría que se diga. Pídanle que no mencione que recibí un Premio Nobel de la Paz; eso no es importante.

Pídanle que no mencione que tengo trescientas o cuatrocientas condecoraciones; eso no es importante.

Pídanle que no mencione dónde estudié.

Me gustaría que alguien mencione ese día que Martin Luther King, Jr., trató de dar su vida para servir a otros.

Me gustaría que alguien diga ese día que Martin Luther King, Jr., trató de amar a alguien.

Me gustaría que diga ese día que traté de no equivocarme en el tema de la guerra.

Me gustaría que puedan decir ese día que realmente traté de dar de comer al hambriento.

Y me gustaría que puedan decir ese día que en mi vida realmente traté de vestir al desnudo.

Quiero que digan ese día que en mi vida realmente traté de visitar a los que estaban en prisión.

Quiero que digan que traté de amar y servir a la humanidad.

Sí, si desean decir que fui el tambor mayor, digan que toqué el tambor de la justicia.

Digan que toqué el tambor de la paz.

Toqué el tambor de la rectitud.

Y todas las cosas superfluas no importarán.

No tendré dinero para dejar.

No tendré las cosas finas y lujosas de la vida para dejar.

Solo quiero dejar una vida comprometida. Eso es todo lo que quiero decir.

Si puedo ayudar a alguien al pasar,

Si puedo alegrar a alguien con una palabra o una canción,

Si puedo indicarle a alguien que está yendo por mal camino,

Entonces mi vida no habrá sido en vano.

Si puedo cumplir con mi obligación como debe un cristiano,

Si puedo traer salvación al mundo que un día fue creado,

Si puedo difundir el mensaje como el maestro enseñó,

Entonces mi vida no habrá sido en vano.

Sí, Jesús, quiero estar a tu derecha o a tu izquierda.

No por razones egoístas. Quiero estar a tu derecha o a tu izquierda, no en términos de un reino o una ambición política.

Sólo quiero estar allí en amor y en justicia y en verdad y en compromiso con los demás, para que podamos hacer de este viejo mundo

un mundo nuevo.