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Omar Abboud: "La invitación es un gesto que tiene escala universal"

Roma, 22 de Mayo de 2014.

Por Elisabetta Piqué.

LA NACIÓN.- "El mundo es un mundo de conflicto, y el diálogo tiene que ser una cuestión activa, no té y cortesía, es una estructura mental... El mensaje parece inocente, pero no lo es; es un verdadero desafío porque es una lucha contra el ego", dice Omar Abboud, mientras se toma un café ristretto en un bar romano. En vísperas de su histórico viaje para acompañar a Francisco en Tierra Santa, Abboud, director del Instituto de Diálogo Interreligioso y dirigente islámico de la comunidad argentina, no oculta su emoción.

 

Porteño de 48 años, descendiente de inmigrantes sirios y libaneses, de perfil bajo, Abboud es consciente de que su presencia, junto a la del rabino Abraham Skorka, es la gran novedad de este viaje: es la primera vez que un papatiene en su séquito una componente interreligiosa.

 

-¿Cuándo se enteró de que iba a formar parte de este séquito papal sin precedente?

 

-La invitación vino directamente del Papa el 28 de febrero pasado, cuando 15 musulmanes, 15 judíos y 15 católicos argentinos que hicimos un viaje interreligioso a Medio Oriente tuvimos al final una audiencia con él en el Vaticano. Entonces, el Santo Padre me dijo: "Vamos a ir juntos a Tierra Santa".

 

-¿Cómo será su gira?

 

-No sé exactamente. Más allá de la participación, creo que lo importante es el gesto y lo que él quiere decir con mi presencia y la de Skorka, no lo que nosotros podamos decir. Él siempre fue un hombre de acción y esta invitación a acompañarlo lo demuestra.

 

-¿Qué puede cambiar este gesto en una zona tan turbulenta del mundo?

 

-Es un gesto de los más fuertes que se han visto, que me parece que tiene escala universal, en la región más conflictiva del planeta. Ahora, como sumo pontífice, más allá de su visión abocada al diálogo, no le toca a él resolver los conflictos, sino a la coyuntura política y a la comunidad internacional. Para quienes venimos de la Argentina, donde siempre hubo integración y una buena convivencia entre los distintos credos, esto no es una novedad, el impulso al diálogo interreligioso siempre fue una constante. La Argentina no tiene esa carga que existe en Medio Oriente, pero esto no quiere decir que el modelo de convivencia sea exportable, pero sí la inspiración.

 

-Para muchos es casi una utopía hablar de paz en una región donde se respira mucho odio.

 

-Evitaría hacer pronunciamientos de orden político. Yo tan sólo soy un creyente islámico que acompaña a Su Santidad, no represento a los musulmanes y creo sinceramente en el diálogo. Lo que puedo decir son palabras de Francisco: no hay que dejarse robar la esperanza. La visión de paz ahora es un anhelo.