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La ONU, más efectiva para calmar ánimos que para frenar guerras

New York, 29 de Julio de 2014.

Por Somini Sengupta.

The Wall Street Journal Americas.- En los últimos días, la mesa con forma de herradura del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no estuvo exenta de emociones.

 

La embajadora norteamericana, Samantha Power, se atragantó cuando tuvo que hablar de los chicos que perecieron en el derribo del MH17 sobre Ucrania. El ministro de Relaciones Exteriores holandés, Frans Timmermans, apenas pudo contener su furia cuando relató haber visto fotos de los "matones" que despojaban a los cadáveres de sus anillos de casados. El enviado palestino, Riyad Mansour, se quedó mudo a mitad de camino mientras recitaba la larga lista de nombres y edades de los chicos muertos durante la actual ofensiva de Israel en Gaza.

 

Los conflictos en Ucrania y Gaza, por no mencionar la guerra civil en Siria, han enfrentado a los diplomáticos con el conmovedor testimonio del padecimiento de los civiles, y hasta con acusaciones de crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, el Consejo de 15 países miembros no es capaz de poner fin a esos conflictos.

 

El problema no es que a las superpotencias mundiales no les importe. Es problema es que les importa demasiado. Rusia y Estados Unidos tienen ambos mucho que perder en cada uno de esos conflictos, y las reglas de la diplomacia les permiten vetar cualquier decisión del Consejo de Seguridad (así como a Gran Bretaña, China y Francia, los otros tres miembros permanentes). Desde el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos vetó 14 borradores de resolución, en su mayoría concernientes al conflicto palestino-israelí. Rusia vetó 11, referidos sus aliados, como por ejemplo el gobierno de Siria.

 

"Cuando hay una crisis que involucra los intereses nacionales de una superpotencia, ésta tratará de bloquear cualquier interferencia a través del Consejo de Seguridad", dijo Gérard Araud, embajador de Francia ante las Naciones Unidas, que acaba de terminar su mandato. "La ONU termina ocupándose de las crisis que no le interesan a nadie", dijo Araud.

 

No es ése el caso de Gaza. La semana pasada, mientras el número de muertos se disparaba a más de 800, nadie esperaba una resolución expeditiva sobre el borrador que recibieron los miembros del Consejo en nombre de los países árabes pidiendo protección para la población civil. A fines de la semana pasada, los miembros del Consejo dijeron que antes de tomar ninguna medida esperarían a ver si los esfuerzos en pos de un cese del fuego por parte del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, rendían frutos.

 

En el caso de Ucrania, el Consejo parece igualmente incapaz de proponer una solución política a la crisis, que se convirtió en lo que para el analista Richard Gowan, del Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York, es una guerra en terceros países entre Rusia y Occidente. Y en Siria, el apoyo ruso al gobierno de Bashar al-Assad gatilló cuatro vetos sucesivos de resoluciones de conflicto.

 

El derecho al veto siempre permitió a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad rechazar todo aquello que amenace sus intereses estratégicos, a pesar de los altos principios de la organización, es especial del mandato que tiene de proteger a los civiles cuando las autoridades de sus propios países no lo hacen.

 

Los más enconados detractores del Consejo no perdieron el tiempo la semana pasada, y se ocuparon de recordarles a los miembros permanentes su responsabilidad. "El encomiable énfasis del Consejo de Seguridad en proteger a los civiles en otros aspectos de su agenda no puede esgrimirse para librarse de la responsabilidad de proteger a los palestinos, que sufren la violencia en carne propia", dijo el martes, durante un debate abierto del Consejo, el subdelegado permanente de Brasil, Guilherme de Aguiar Patriota.

 

Gowan señala que en los últimos meses, el Consejo fue más efectivo para calmar ánimos que para detener la guerra. Tras el derribo del MH17 y las acusaciones contra Moscú por su apoyo a los separatistas rebeldes, a los que Occidente considera culpables de la tragedia, el Consejo se las ingenió para aprobar una tibia declaración que autoriza el envío de una comisión investigadora al lugar de los hechos. De igual modo, el Consejo aprobó el envió de ayuda humanitaria a las áreas de Siria controladas por los rebeldes.

 

Gowan dijo que esos gestos son "una válvula de escape" que pospusieron la amplia solución política de esos conflictos. "A veces, uno se presenta ante el Consejo a mostrar lo furioso que está", dijo Gowan. "Y a veces, para ganar tiempo para llegar a un acuerdo".

 

LLAMADO A LA PAZ DE REFERENTES ARGENTINOS

 

El Instituto del Diálogo Interreligioso (IDI) argentino, presidido por el presbítero Guillermo Marcó, el dirigente islámico Omar Abboud y el rabino Daniel Goldman, emitió una declaración por la paz en Medio Oriente en la que llama a israelíes y palestinos a "buscar y hallar el sentido de la coexistencia" con el diálogo.


"La experiencia en el diálogo interpela nuestro espíritu convocándonos a comprometernos con los valores de la armonía y la concordia (...) Se debe acabar con varias décadas de conflicto, violencia y deslegitimaciones. Por el bien de palestinos e israelíes y por el bien de la humanidad toda, hay que insistir en negociar una paz justa, sabiendo que cada uno deberá ceder para ganar", dice el texto.


El IDI también pide "a las colectividades judía y árabe de la Argentina a unirse en horas de conflicto" e intensificar los lazos.

 

Traducción de Jaime Arrambide