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Mensaje del Papa Francisco en ocasión del Primer Encuentro América en Diálogo - Nuestra Casa Común (IDI – OEA)

Ciudad del Vaticano, 9 de septiembre de 2016.

“Reconocer al otro como don de Dios”, la base del diálogo interreligioso, según el Santo Padre.

 

 

El Papa Francisco recibió el pasado 8 de Septiembre a los participantes del 1° Encuentro América en Diálogo: Nuestra Casa Común, co-organizado por el Instituto de Diálogo Interreligioso y la Organización de Estados Americanos. El Santo Padre alentó a los miembros e invitados de ambas organizaciones a seguir “trabajando conjuntamente en el proyecto de constituir un Instituto de Diálogo que abarque a todo el continente americano”.

 

En relación a la Encíclica Laudato Si, sobre la cual se centró este 1° Encuentro, el Papa hizo hincapié en el rol que les compete a las religiones en la promoción de una verdadera educación en lo que la Encíclica refiere como una ecología integral: “La fe en Dios nos lleva a reconocerlo en su creación, que es fruto de su amor hacia nosotros, y nos llama a cuidar y proteger la naturaleza.” Así, y como consecuencia de esto, “el hombre y la mujer de fe están llamados a defender la vida en todas sus etapas, la integridad física y las libertades fundamentales”.

 

También señaló a “nuestras tradiciones religiosas” como “fuente necesaria de inspiración para fomentar una cultura del encuentro”. Este diálogo, nos enseña el Papa, debe estar “fundado en la propia identidad y en la confianza mutua que nace cuando soy capaz de reconocer al otro como don de Dios y acepto que tiene algo que decirme.”

 

Entre las responsabilidades que nos caben a los hombres religiosos en el mundo actual, Francisco puso especial énfasis en las respuestas que “los hombres y mujeres de buena voluntad” esperan de nosotros ante el sufrimiento ocasionado por las diversas plagas, sobre todo por “la falta de esperanza”. Asimismo, remarcó la necesidad de que condenemos conjunta y rotundamente el uso de la religión para justificar el terrorismo y la violencia.

 

Por último, el Santo Padre invitó a los presentes a aprovechar la ocasión del Año de la Misericordia para “salir al encuentro del hermano que sufre” y “luchar para que nuestra casa común sea un hogar donde todos tengamos cabida y nadie sea excluido ni eliminado”, fundando ésta invitación en “el amor misericordioso de Dios”, que “no tiene límites: ni de cultura, ni de raza, ni de lengua, ni de religión”.

 

Link al Discurso completo de S.S. Papa Francisco:

 

https://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2016/september/documents/papa-francesco_20160908_simposio-americas.html​