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Seminario sobre Migrantes, refugiados y movilidad humana

El IDI auspició el Seminario de Scholas Ocurrentes “Migrantes, refugiados y movilidad humana”, a cargo del Dr. Sánchez Terán, que tuvo lugar en la FCE de la UBA.

 

El Instituto de Diálogo Interreligioso (IDI) participó el pasado 5 de abril del Seminario “Migrantes, refugiados y movilidad humana: causas, respuestas y oportunidades” que organizó la Fundación Pontificia Scholas Ocurrentes. El mismo tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad de Buenos Aires, y la iniciativa fue acompañada no sólo por el IDI, sino también por el Centro de Diálogo Intercultural Alba, World Peace Forum, la Fundación Más Ciudadanía, la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones, la Confederación Interamericana de Educación Católica, la Fundación La Salle Argentina, B’nai B’rith Argentina y la propia FCE de la UBA.

 

El seminario estuvo a cargo del Dr. Gonzalo Sánchez Terán. Nacido en Madrid, Sánchez Terán fue Director Nacional del Servicio Jesuita para los Refugiados en Guinea Conarky, Liberia, Costa de Marfil y la República Centro Africana, además de haber ocupado el cargo de Responsable de Programas en la región de Dar Sila, en la frontera entre Chad y Darfur, y en los campos de refugiados de la frontera entre Etiopía y Somalia. Desde 2014 es el Deputy Humanitarian Training Director de la Universidad de Fordham, en Nueva York, donde además ejerce como Profesor. También imparte clases sobre trabajo humanitario y geopolítica en la Universidad de Comillas (Madrid), en la Universidad de Deusto (Bilbao) y en la Universidad Internacional de Cataluña (Barcelona). En los últimos años ha dado cursos de formación para ONGs locales en Sudán, Jordania, Kenia, Myanmar, Malasia, Nepal, India y Nicaragua. Entre 2010 y 2011 fue co-director de la colección de libros de Intermon-Oxfam (fuente: Scholas Ocurrentes).

 

Sánchez Terán fue presentado por el Secretario de Cultura del Centro Islámico de la República Argentina, Prof. Ricardo Elía, la Srta. Martina Maini, de la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones, y el co-presidente del IDI, Rabino Daniel Goldman.

 

La estructura que se siguió a lo largo de la mañana constaba de tres bloques:

 

     1. De la crisis de refugiados a la realidad de las migraciones.

 

     2. De “la solución es levantar muros” a “la solución es ofrecer cauces legales a los inmigrantes y respetar la ley con los demandantes de asilo”.

 

     3. De “la solución es enviar ayuda para el desarrollo a los países de origen para que la gente no quiera desplazarse”, a “la ayuda al desarrollo como un imperativo moral y la libertad de las personas para elegir dónde quieren vivir y trabajar como un principio básico de la experiencia humana”.

 

Sánchez Terán partió de tres preguntas básicas:

 

     1. ¿Por qué la gente se mueve?

 

     2. ¿Cómo son recibidas en su destino?

 

     3. ¿Qué pódemos hacer para que no tengan que moverse?

 

No dudó en afirmar que, en materia de migrantes, refugiados y desplazados, nunca hemos estado peor que en el presente, acorde a su experiencia vital.

 

Luego de repasar los conceptos de refugiados acorde a la Convención del Refugiado de 1951, de desplazados internos conforme a los Principios Rectores de la ONU, de solicitante de asilo según la ACNUR, y de migrantes acorde a la OIM, arribó a las siguientes conclusiones:

 

     1. La definición de 1951 no incluye cuestiones de vivienda ni clima; quienes se desplazan a otro país por estas razones no reciben asistencia en campos de refugiados.

 

     2. Los desplazados internos se hallan en una situación de desprotección.

 

     3. Los solicitantes de asilo se encuentran en un limbo legal.

 

     4. La pobreza no está tampoco incluida como causa de refugio.

 

Contrario a ciertos discursos imperantes en determinados países desarrollados de Occidente, destacó el expositor que el 86% de los migrantes y refugiados se dirigen a países pobres o subdesarrollados.

 

Las posibles soluciones para estos millones de personas, en la perspectiva de Sánchez Terán, serían las siguientes:

 

     1. Integración local.

 

     2. Reasentamiento.

 

     3. Regreso voluntario.

 

De estas tres soluciones, la primera parece la más difícil, y la tercera, si bien es en principio la deseable, suele ser inviable en atención a la persistencia de los factores que los forzaron a desplazarse. La dificultad que presenta la posibilidad de la integración se acentuado en los últimos años, máxime si tenemos en cuenta la proliferación de muros en las fronteras de los países en los últimos 15 años: pasaron de ser 15 los países con fronteras amuralladas a 63, entre 2001 y la actualidad.

 

Reflexionando sobre la base de la evidencia empírica que nos brinda la arqueología, Sánchez Terán apuntó que podría afirmarse que desde que el hombre es hombre, “no se sienta a morir”. En efecto, todos los desplazamientos humanos a lo largo de la historia podrían agruparse según dos factores: el acoso de otro grupo humano, o la búsqueda de mejores condiciones de vida. De una u otra manera, esperaban una vida mejor. Esto persiste en nuestro contexto de cambio climático y deterioro medioambiental. En efecto, salvo el caso de Ucrania, todos los demás territorios en conflictos bélicos coinciden con las zonas más gravemente afectadas por el cambio climático.

 

Sánchez Terán rescato los aportes y avances de los Objetivos de Desarrollo Sustentable 2030 adoptados en 2015, el histórico Acuerdo de París del mismo año, y la Cumbre de Migrantes y Refugiados de la ONU del año pasado.

 

Sin embargo, hizo énfasis en la necesidad de comprender, sin perder de vista, por supuesto, otras causas concurrentes, el nexo causal que existe entre el deterioro ambiental y los conflictos bélicos.

 

Por último, concluyó el disertante proponiendo dos soluciones para los campos de refugiados:

 

     1. Mejorar las condiciones de vida.

 

     2. Dejarles que elijan adónde quieren ir.

 

Ninguna de estas soluciones resuelve el fondo del problema, y cualquiera de ellas que se proponga deben superar una realidad, a ojos de Sánchez Terán, evidente: que ningún país quiere que los refugiados estén a gusto.

 

El Instituto de Diálogo Interreligioso agradece a Scholas Ocurrentes la invitación a participar y auspiciar esta iniciativa, como así también al Dr. Gonzalo Sánchez Terán por su invaluable aporte para concientizar sobre una problemática muy actual, y a la vez muy vinculada a nuestra misión de propiciar el encuentro y diálogo entre los hombres de diferentes tradiciones religiosas y culturas, en búsqueda de un mundo más justo y en paz.