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Una apuesta por la esperanza

Por: Daniel Goldman

Encuentro en Jerusalén. Ver a jóvenes de distintas religiones debatir cómo aportar a la paz sacude el alma.

Jerusalén significa en hebreo ciudad de la paz. Tuve el privilegio de vivir y estudiar durante varios años en esta capital llena de magia e historias, de tradiciones y costumbres, de religiones y diversidad. Pero pocas veces vibré con tanta energía ante un acontecimiento del cual participé días pasados y del que quiero dar testimonio. Fueron los montes del desierto de Judea, por detrás del anfiteatro al aire libre de la Universidad Hebrea de Jerusalén, los que enmarcaban el final de un congreso, donde gente de todas las edades se fundían en un solo abrazo. Esto aconteció en la tarde del miércoles pasado, y representó el corolario de 3 días de trabajo que bajo la convocatoria y organización de la fundación pontificia Scholas Ocurrentes y el Instituto Truman, permitió que 75 jóvenes de países de todos los continentes y una cantidad similar de líderes religiosos y académicos de prestigiosas universidades del mundo pudiesen apostar por el encuentro y la esperanza.

Israelíes y palestinos, personas de diferentes credos, nacionalidades y culturas nos reunimos a debatir, pensar y sentir el lugar del otro, nuestros dramas y dolores, como también nuestras alegrías y satisfacciones.


Para conocer el origen de Scholas Ocurrentes debemos remontarnos al 2001 donde a través de una alianza de instituciones (entre ellas el Instituto del Diálogo Interreligioso) organizamos la “Escuela de Vecinos”, que integraba alumnos de todas las religiones, con el fin de transmitirles el compromiso por el bien común. Hoy día Scholas es una entidad internacional que trabaja con comunidades de todo el planeta para implementar la cultura del encuentro por la paz.

El Instituto Harry S. Truman, fundado en 1965 en la Universidad de Jerusalén, es una prestigiosa academia de investigación que tiene como propósito el estudio y la promoción de la coexistencia pacífica entre los pueblos y naciones del Oriente Medio. El instituto ofrece programas y actividades para fomentar la comprensión, el debate y los desafíos que enfrentan israelíes y palestinos, así como los ciudadanos del mundo en desarrollo. Con un noble propósito y buena voluntad, estas organizaciones se asociaron y sembraron la semilla de la sensatez en el alma de 150 personas, que volverán a sus lugares de origen siendo portavoces de un nuevo mensaje.

Junto al padre Guillermo Marcó y el dirigente musulmán Omar Abboud participamos de jornadas intensas, brindando conferencias y exponiendo en mesas redondas. Pero lo más impactante (y hablo en nombre de los 3) fue un encuentro que tuvimos el segundo día por la mañana junto a los jóvenes. Brindamos nuestro testimonio de intensa amistad, algo que asombró a muchos miembros del auditorio, ya que la experiencia del diálogo y de confianza que hemos desarrollado en nuestro país no ocurre en otras latitudes. Nuestro relato, junto al trabajo de los coordinadores permitió que los estudiantes pudiesen sincerarse y animarse a hablar. Desde sus diferencias pudieron unirse en un encuentro para que los sueños crezcan y se compartan.